Entre 2005 y 2018 varias campañas arqueológicas en lo que hoy es el sótano/la planta -1 del Museo Carmen Thyssen Málaga sacaron a la luz los vestigios de un complejo residencial y productivo, testimonio de gran valor para conocer la periferia industrial de la Malaca romana.
Este proceso de investigación y estudio, y la posterior adecuación arquitectónica y museográfica del yacimiento para su visita, permiten ahora contemplar un hallazgo excepcional de la arqueología urbana malagueña, en un recinto de notable extensión (unos 700 m2). En él se han conservado los restos de una factoría dedicada a la manufactura de salazones, de varias dependencias de una domus (casa) y de un ninfeo monumental con unas pinturas figurativas únicas en la provincia de Málaga, así como parte del trazado viario antiguo de esta zona de la ciudad, y diversos objetos que informan sobre la vida cotidiana en este lugar, en el que hubo una ocupación ininterrumpida desde época romana, antes del siglo I d.C., hasta la bizantina, a principios del VII.
Las tres piletas se sitúan junto a un espacio de escasa profundidad y que pudo haber sido una zona de trabajo para preparación de las especies capturadas, llenado de las piletas y extracción posterior de las conservas.
Muros de opus quadratum (sillares) de finales del siglo I d. C. que podrían corresponder a la fachada de la casa del complejo localizado en este yacimiento, en la zona de acceso donde el dominus (propietario) recibía a los visitantes.
Una de estas estructuras sigue el trazado de la actual calle Compañía, y en ella se reconoce el vano de entrada y una escalinata descendente al interior. La otra está desplazada desde su posición original.
Batería de cuatro piletas para la producción de conservas de pescado que formaba parte del espacio productivo del complejo a finales del siglo I. d. C.
Esta zona estaba separada de la residencial por un pasillo, en el que se puede ver el muro que delimitaba la factoría. En el siglo III ésta dejó de estar activa por causas desconocidas y sólo unas pocas piletas siguieron sirviendo para autoconsumo de la casa.
Perspectiva de la domus, distribuida en torno a un patio con pavimiento de ladrillo en el que se diferencian varias estancias de la zona residencial: un posible comedor con un banco perimetral (a la derecha), un espacio porticado con pilares de ladrillo (a continuación), lo que pudo ser la cocina con restos de fogones (al frente) y un espacio (a la derecha de esta) de nexo con la zona productiva.
La mayoría de los restos conservados en esta parte corresponden a una remodelación del siglo III d. C., siguiendo con bastante exactitud el diseño original del conjunto doméstico del siglo I.
Fuente o ninfeo monumental en el patio de la casa, en uso desde el siglo I al V d. C. y que tuvo una función tanto práctica (abastecimiento de agua para la zona de aseo [lavatrina] y la cocina) como de ostentación social y acaso un sentido religioso.
La estructura original, con tres naves rematadas en sendas hornacinas, se ha conservado parcialmente y contaba con suntuosos revestimientos: mármol, mosaicos geométricos de finas teselas y decoración pictórica. La pintura más destacada se encuentra en la hornacina oriental y representa peces de notable naturalismo y colores vivos sobre un fondo negro.
Perspectiva de la trama urbana al noroeste del complejo, con dos viales conectados en un ángulo recto, que delimitan por este lado la casa-factoría y sugieren un diseño regular y bien planificado, adaptado a las necesidades prácticas de esta zona de expansión en la periferia de la Malaca romana.
En el encuentro de ambas calles una portada dividida en dos por un pilar era la entrada de una taberna (tienda) destinada a la venta de conservas, en uso hasta el siglo III.
Desde esa fecha, el ancho de los viales se redujo, al ser paulatinamente apropiado para ampliación de los edificios aledaños. De ese momento es también la infraestructura de recogida y conducción de agua.
En la segunda mitad del siglo IV las estructuras de los edificios previos se desmontan o se adaptan a nuevas funciones. En este caso se aprovecha el interior de una construcción anterior para instalar nuevas piletas, muy profundas, que denotan un gran volumen de actividad, en un momento en que Malaca era uno de los puertos principales del litoral sur de la Península.
Las tres piletas se sitúan junto a un espacio de escasa profundidad y que pudo haber sido una zona de trabajo para preparación de las especies capturadas, llenado de las piletas y extracción posterior de las conservas.
Estancias de la zona residencial del complejo, tras su refundación en la segunda mitad del siglo IV. La antigua casa-factoría fue desmantelada y estas dependencias domésticas se sitúan sobre restos de las piletas anteriores. La nueva arquitectura contaba con estructuras de calidad y detalles suntuosos como pavimentos con mosaicos de motivos geométricos con teselas negras sobre fondo blanco.
En época bizantina, tras el colapso definitivo de la ciudad romana, los restos del antiguo complejo alojan en esta parte una necrópolis, de la que se pueden ver algunas tumbas.